Estoy sin vos voz. La garganta arde con mil cuchillas afiladas por las palabras no dichas y la cabeza retumba por aquellas aún no pensadas pensadas en exceso.
Duele tanto lo que dije, o aún más lo que callo? Porque el nudo corredizo apretándose en la garganta arde más cuanto menos digo; pero y si las palabras articuladas han de doler en otra parte, por qué no simplemente callar arrastrando el ardor que irónicamente me impide hablar, como un círculo vicioso inverso y perverso.
Hablar o callar, callar o hablar, he ahí el dilema.
Chau, chau mundo cruel
Ese mundo que se aleja de mí
Me voy para que? se me hace insoportable vivir
Y todo que da vueltas, vueltas, vueltas para mí. Mi voz se esfumó,
Tengo sueño y ya no siento mis pies
Canté mil canciones de amor Y ahorano me puedo mover Y todoque da vueltas, vueltas, vueltas para mi
Vueltas 139 lexatins El frio ya llego
Y me acuerdo que te fuiste mi amor Ves eso que está en tus manos
No es versace, nena, es mi corazón Y todoque da vueltas, vueltas, vueltas para mi
Vueltas 139 lexatins. Estoy bien, estoy feliz Tengo miedo san telmo sin tí
Y todo que da vueltas, vueltas, vueltas para mí
Vueltas 139 lexatins. Chau chau mundo cruel
El tiempo no parece pasar
Me voy para qué
No tengo nadie a quien esperar
Y todo que da vueltas, y más vueltas Chau chau mundo cruel
Y da vueltas para mí, vueltas...
Debatiéndose sudorosos dos cuerpos se encuentran a oscuras, a dónde van inútiles las palabras? Porque sin hablarse se hablan en una comunicación sutil y efectiva. Se rozan y se tocan y se estrujan profundamente, húmedamente, y entienden por completo lo que uno dice al otro: - Aquí duele con placer - Aquí place con dolor - El tacto suave - El golpe certero - La humedad y el mordisco - El roce y la sacudida... Palabras escritas con piel y en piel, palabras húmedas y olorosas, placer-dolor-suave-certero. Los cuerpos que se encuentran y se funden no dejan de contarse sus secretos en ese idioma que tan sólo ellos conocen a la perfección.
Poquito a poco se divisa un año más que parecía lejano el año pasado en estas mismas fechas, y como siempre sabores y sinsabores se refugian en el recuerdo y en el olvido permitiéndonos avanzar y cambiar, quizá mutar... Se remueven las expectativas, los sueños y las esperanzas, a veces todo tan esquivo, en ocasiones tan al alcance de la mano.
Es usual usar las fechas finales del año para reflexionar sobre lo que será, lo que queremos que sea, y las cosas que probablemente no serán pero nos hacen ilusión, y sobre todo las que por una u otra razón tristemente no fueron... Ahora lo que importa, como todos los años, es comenzar a escribir sobre el lienzo blanco que representan los días aún no vividos y aún impolutos, inmunes a las experiencias, inmunes a la vida misma.
Siempre que un año termina, pido al año nuevo un deseo. Felizmente mi deseo 2009-10 parece estarse cumpliendo, de un modo bastante tardío... Pero igual se le agradece... Mi deseo para el 2011 (sigue pareciendo número de ciencia ficción) mi deseo, mi deseo, mi deseo, mi deseo, mi deseo, mi deseo... Que mal, aún no me decido, pero tengo hasta media noche.
Me paro muy derecha:
un pie sobre la realidad el otro sobre un sueño; la realidad querida y apreciada que me pone en mi lugar y clarifica mi mundo.
El sueño que sabe a vos y me lleva por lugares nuevos.
Navegando por subjetividades me muevo un poco entre esto y aquello.
Me cargo sobre uno y otro pie con la tentación de saltarme a uno u otro lado.
Ahora soy racional, ahora estoy soñando.
Ahora me sostengo en lo objetivo, ahora me largo a imaginar...