
Dirigiéndome una sonrisa torcida me mira otra vez y continúa
golpeando con el cincel la puerta secreta del camión, donde está la carga del
jefe. No le conozco tanto como para saber qué batallas cobraron su ojo
izquierdo, pero sí lo suficiente para darme cuenta que es una mujer de temer y
que aunque yo no entienda, parecía saber exactamente lo que hace. Aunque ya no
estoy tan seguro.
La conocí hace dos semanas cuando nos asignaron la misión.
Me pareció fantástica la idea de pasar tiempo en compañía de una mujer así
fuese por razones de trabajo, pero a las pocas horas supe que no iba a ser como
imaginaba. La chica era dura, muy dura. -Estamos en un lío, chica lista, ¿no te
das cuenta? -¿Eres una nena de cinco años? Claro que me doy cuenta. Pero no
tengo miedo.
Su ojo refulgente me dice que no miente. Puede haber actuado
como una idiota destrozando el primer seguro, pero no siente miedo. Hay algo
más en ese ojo, algo inquietante, una inteligencia feroz teñida de locura. Un
escalofrío cruza mi espalda.
Sigue golpeando con el cincel. Me mira de reojo, sabe que
aunque tengo miedo también tengo curiosidad. Tres días perdidos en el desierto,
el camión averiado, y sin GPS ni señal de celular te dan otra perspectiva. Pero
insisto. –Ya vendrán por nosotros, el jefe va a estar molesto si abres esa
puerta, su contenido es de gran valor pero no valdrá más que nuestras vidas si
nos descubren.
-No seas idiota, ¡Mejor ayúdame! Estamos en medio de ningún
lado, nadie va a encontrarnos a menos que hagamos algo para que así sea. Este
cincel está cediendo, trae la caja de herramientas, allí hay uno más
resistente.
Le obedezco porque quiero impresionarla. Sudo como cerdo y
tengo freído el cerebro, pero me da igual. La chica se sienta en la sombra
proyectada por el camión, sin quitarme su ojo de encima. Comienzo a golpear el
segundo seguro y lo escucho.
-¡Algo se mueve dentro de esta bodega! –Digo a la chica, con
más nervios de los que pretendía demostrar.
-¿También lo escuchaste? –Ahora veo en su ojo duda y temor
–Es más que algo vivo, es algo que atrae… le vengo oyendo toda la noche. Me
llama. –Su voz se hace más tenue y su mirada perdida. –Necesito saber lo que
hay allí dentro. No necesito más motivos.
También me llama a mí. No dice mi nombre, pero me llama. Es
como si fuera un imán muy poderoso y yo estuviese hecho de hierro puro. Como si
algo invadiera mi cerebro empujándome tras las puertas del camión.
Rompo el segundo seguro y ya estamos más cerca del contenido
de la bodega. La chica toma el cincel de mis manos adoloridas, golpeando el
tercer seguro. Me siento en una roca situada a pocos metros del camión mientras
la veo aporrear con furia.
-Un par de golpes más - murmura casi sin aliento. La luz de
luna en su cabello, ¿en qué momento oscureció tanto? – ¡Ya casi cede!
Mientras se abre la puerta de la bodega secreta me quedo
helado. No sé si la chica está riendo o gritando, sólo veo el resplandor de la
bodega que llena mi campo visual. Es sobrecogedor y la chica grita más, o ríe
más fuerte. Con dificultad entreabro los ojos, y la luz de mil mundos me cubre
y me atrae al tiempo. Los gritos, el dolor, me llaman, ¡Me atrae! La puerta se
cierra y al tiempo cesan los gritos de la chica.
Me agarro a la roca donde estuve sentado, pero lo que está
allí sigue llamándome. De la mujer no hay rastro. Mis manos, como si tuvieran
voluntad propia, se van aflojando y son mis propios pies los que me llevan al
horror -¿al placer?- que me espera atrás de las puertas de la bodega del camión
del jefe.
3 corrientazos:
En realidad funciona?
adictivo, prosa hecha en los limites del vertigo. personajes sugestivos y ligados al enigma febril. los espacios escogidos parecen similares a cada espiritu hermetico de este relato ritmico, riguroso. es un reflejo artistico de un mundo poblado por victimas y mostruos inefables, sin embargo aqui se hacen sublimes y menos tremebundos, ese es el sentido exacto de los simbolos.
Wow! me dejas sin palabras, y me halagas a la máxima potencia =) Gracias Juan, gracias por leer mis relatos, me honra que te gusten. Bien sabes que los comentarios de todo tipo alimentan a la esquiva musa, y con tus palabras, ya tiene para comer todo el mes =D Un abrazo, nos leemos =)
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